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10 buenos propósitos para cuidar tu casa en 2018

Tras la resaca de las navidades y con la llegada del nuevo año, son habituales las listas de buenos propósitos para empezar el año con buen pie. Y uno de ellos, por qué no, puede ser mejorar nuestros hogares para aumentar nuestra calidad de vida. Y si además conseguimos reducir nuestro consumo energético y abaratar la tan temida factura, mejor que mejor. Por ello, proponemos a continuación un decálogo de medidas que, además de ayudar a cuidar tu casa, pueden revertir en el ahorro de unos cuantos euros en los meses venideros.

1. Reformas en el hogar para ahorrar energía. En algún momento nos hemos planteado la idea de reformar nuestro hogar. Sin embargo, muchas veces nos centramos en el punto de vista estético, sin tener en cuenta aspectos esenciales como el ahorro energético. Por ejemplo, una mejora del aislamiento térmico de la casa se convierte en un paso fundamental, porque gracias a ella reduciremos el consumo de calefacción y aire acondicionado tras un ejercicio en el que el precio de la electricidad se ha disparado más de un 30%. Sólo después de este tipo de reformas sentiríamos que los veranos son más frescos y los inviernos mucho más cálidos.

2. Pequeños hábitos para abaratar las facturas. Lo que hacemos durante nuestro día a día, indudablemente, tiene un impacto sobre el consumo. Es por eso que el cambio de algunos hábitos repercute directamente en el ahorro de energía. Máxime teniendo en cuenta que por cada grado que se mueve el termostato la factura eléctrica se encarece un 7%, según Danosa. Y es que sería inútil tener sistemas de ahorro energético a través de ventanas, revestimientos en paredes o muros si no estamos educados sobre el tema. Por eso, algo tan sencillo como cerrar las puertas, utilizar toldos o persianas en verano o liberar de cargas a los radiadores abaratará la factura al final del mes.

3. Adiós a las humedades. Según el Colegio de Administradores de Fincas de Madrid, las humedades en casa pueden provocar no sólo un problema de salubridad, sino también una depreciación importante del valor de nuestra vivienda. Y erradicarlas es fácil. Las ventanas con doble acristalamiento, el aislante térmico y acústico para las paredes o la pintura anticondensación pueden ser una solución. Asimismo, hábitos diarios como ventilar la casa durante diez minutos o utilizar la campana extractora y los sistemas de ventilación ayudarán a prevenir este problema.

4. No más grietas ni fisuras. Estos indeseables problemas suelen aparecer con asiduidad en las viviendas como consecuencia de movimientos en los elementos estructurales de la edificación. Si bien en la mayoría de ocasiones la aparición de estas grietas o fisuras no comprometen la seguridad del edificio o la vivienda en cuestión, su aspecto negativo afecta a la apariencia del lugar y es conveniente que sean tratadas. Su solución dependerá de su tipología: horizontales en unión con el forjado; verticales en aleros o petos; en el material de cubrimiento…

5. Aislar para ganar confort… e intimidad. Entre los distintos tipos de contaminación que existen, la acústica es de las que más deteriora la calidad de vida. Sobre todo en España, que es el segundo país del mundo más ruidoso –tan sólo superado por Japón-. Así, cuando estamos en casa solemos oír a nuestros vecinos mientras se duchan, ven la televisión, cocinan o conversan. Una realidad que muchas veces pasa desapercibida, pero que indica que buena parte de los hogares españoles son un coladero de ruidos. Y, aunque seamos tolerantes, lo mejor es tratar el problema de raíz para disfrutar de una vida plena dentro del hogar. Ante ello, iniciativas fáciles para amortiguar el ruido de impacto como colocar alfombras de lana o moquetas en los suelos, deben acompañarse de otras reformas funcionales y específicas de mayor calado, como aislar las paredes de los ruidos con materiales aislantes o instalar suelos flotantes para disminuir los ruidos exteriores que se puedan producir.

6. Sacar partido a las ventanas. Dependiendo de la época del año, los inmuebles pueden sufrir importantes pérdidas de temperatura o ganar muchísima energía térmica a través de las ventanas, al ser éste el punto más vulnerable del edificio. Por ello, hay que considerar, entre otras cosas, que tengan la máxima iluminación y controlar la ganancia solar en función de las necesidades de cada entorno. Otros trucos como utilizar cortinas gruesas para evitar que el calor se escape en invierno o bajar las persianas en las horas de más calor o más frío y crear corrientes de aire en verano ayudarán a sacarlas el máximo partido.

7. Apostar por la luz natural en el hogar. La luminosidad de una vivienda es uno de los factores clave que hacen que un espacio sea más atractivo, cómodo y acogedor e incide directamente también en el consumo de energía. Por tanto, es fundamental maximizar la luz a través del color ya no solo de la pintura sino también en lo relativo a suelos, revestimientos y materiales para los muebles. De tal modo, hay que tener en cuenta que los colores claros como blancos, grises o beiges, potencian la luz y la reflejan por todo el espacio, de la misma manera que acabados como los azulejos con brillo consiguen multiplicar este efecto.

8. Ahorrar agua con algunos trucos. En los países desarrollados, prácticamente toda la población tiene acceso al agua en sus casas, por lo que no termina de apreciarse el gran valor de este recurso natural. Sin embargo, en épocas de sequía como la actual se pone de manifiesto la necesidad de ahorrar y de gestionarla adecuadamente. Y es que un consumo más responsable no sólo abarataría nuestra factura, sino que beneficiaría a la sostenibilidad medioambiental del planeta. Es cierto que se ha reducido el consumo en los últimos años, pero todavía queda mucho por hacer. En este contexto, sustituir la cisterna por una de doble carga, el uso de grifos monomando con aireadores o el sistema de riego por goteo en el jardín son algunas de las medidas que evitarían el derroche de agua.

9. Aprender a leer las etiquetas de los electrodomésticos. Las etiquetas energéticas de los electrodomésticos son una herramienta clave para conocer su consumo. El paso más básico es comparar la escala de letras y colores que detallan su grado de eficiencia energética. El procedimiento de medición utilizado por este sistema es igual en todos los aparatos eléctricos que encontramos en el hogar, lo que permite hacer una comparación entre diferentes marcas para averiguar cuál es la que garantiza un mayor ahorro.

10. Huir de las “chapuzas” y apostar por los profesionales. Y si, finalmente, se opta por acometer cualquier tipo de reforma de la vivienda, desde un pequeño cambio hasta una transformación total de la cocina, baño, habitación, salón o parquet, el mejor consejo es huir de las “chapuzas” y apostar por un trabajo profesional y experto que se rija por criterios de sostenibilidad, eficiencia, seguridad y funcionalidad, que coordine todo el proceso y audite, a posteriori su correcta ejecución. Porque más vale prevenir que curar y una reforma sana y bien asesorada siempre es un sello de garantía.

Una vez enumeradas algunas de las recomendaciones que contribuirían a ganar confort y bienestar en el hogar, ¿cuántos de estos propósitos cumplirás? Para que estas buenas intenciones de cara al año nuevo no caigan en saco roto, resulta fundamental ser realistas y organizados, así como distribuir por fases el cumplimiento de cada una de ellas. El resultado será un hogar más confortable, más habitable y más saludable porque, recuerda, cuidando tu casa, cuidas también de ti.

idealista